“A MOVILIZAR LA PALABRA”, INICIATIVA PARA SEGUIR BUSCANDO SALIDAS

“A MOVILIZAR LA PALABRA”, INICIATIVA PARA SEGUIR BUSCANDO SALIDAS

Este miércoles, en rueda de prensa, será presentada la estrategia “A movilizar la palabra”. Se trata de un conjunto de acciones que pretende recoger problemáticas, necesidades y propuestas en todo el país. Esta iniciativa es impulsada por más de 50 organizaciones y plataformas de la sociedad civil que se han sumado hasta el momento. Además, cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas, de la Pastoral Social y de otros actores internacionales.

“A movilizar la palabra” surge en las asambleas populares, territoriales y sectoriales que se han venido desarrollando en el marco del Paro Nacional que se realiza desde el 28 de abril. En esas asambleas han surgido distintas razones para protestar y según la presentación de la iniciativa, todas esas voces deben ser protagonistas por encima de concepciones ideológicas. “Sabemos que escuchar las voces de protesta del pueblo plural que emerge es fundamental, y que el momento de consultar, dialogar y representar, ¡es ya!” dice la comunicación.

La iniciativa “A movilizar la palabra” buscará construir espacios de confianza y de diálogo para recoger y consolidar los mandatos de la ciudadanía y llevarlos a los entes gubernamentales. Además, la estrategia pretende ser el “diálogo más amplio y generoso de la última década” llegando a diversos sectores a través de la tecnología, las redes sociales y el voz a voz para recoger todas las indignaciones que hay en el país.

“A movilizar la palabra” y su propuesta metodológica  

La iniciativa “A movilizar la palabra” que será presentada este miércoles ya tiene una propuesta metodológica. La misma fue formulada por el colectivo de educadores populares de la UPN encabezado por el profesor Alfonso Torres y retroalimentada por los procesos y colectivos que impulsan la iniciativa.

Con la propuesta metodológica se pretende cumplir los objetivos que se ha trazado la iniciativa. Además, será más fácil la sistematización de la información para poder entregar las demandas a quien corresponda.

La ruta metodológica de “A movilizar la palabra” pretende hacer todo el proceso en un mes. Este tiempo ya está corriendo y este miércoles cumplirá con uno de sus primeros pasos; la presentación de la propuesta y de la iniciativa. Después, del 4 al 20 de junio se pretende realizar consultas territoriales y sectoriales. De la misma manera, del 19 al 24 de junio se consolidará la agenda municipal y finalmente, del 28 al 30 de junio se posicionará la agenda en los espacios de negociación con el gobierno nacional.

Con la iniciativa “A movilizar la palabra” la movilización social continua y se apresta a recoger propuestas. Además, está abierta a que lleguen nuevos actores y a seguir construyendo para que sus acciones den verdaderos frutos en pro del bienestar de la ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia.

TOMADO DE: Escuela Nacional Sindical ENS – https://www.ens.org.co/

MÁS DE TRES DÉCADAS DE VIOLENCIA ANTISINDICAL EN COLOMBIA: ENTRE LA ESTIGMATIZACIÓN, LA PERSECUCIÓN, EL EXTERMINIO Y LA VIOLACIÓN A LAS LIBERTADES SINDICALES

MÁS DE TRES DÉCADAS DE VIOLENCIA ANTISINDICAL EN COLOMBIA: ENTRE LA ESTIGMATIZACIÓN, LA PERSECUCIÓN, EL EXTERMINIO Y LA VIOLACIÓN A LAS LIBERTADES SINDICALES

A finales del mes pasado se realizó en Medellín una audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos. El evento hacía parte de la 48 Sesión de audiencias de dicho tribunal que se realizó en Colombia en las ciudades de Bucaramanga, Bogotá y Medellín. Allí se leyeron varios casos, entre ellos varios del sindicalismo.

A continuación, y en el marco del 9 de abril, Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, presentamos el resumen del caso presentado por la Escuela Nacional Sindical que da cuenta de la violencia que ha sufrido el movimiento sindical en Colombia. 

Resumen del caso presentado en la Sesión Colombia del Tribunal Permanente de los Pueblos

Este documento es presentado por la Escuela Nacional Sindical –ENS-, organización no gubernamental y social, con 38 años de trabajo por la defensa de los derechos humanos y laborales. Parte del cual se ha enfocado en hacer seguimiento, documentar, investigar y analizar la grave situación de violación sistemática y selectiva a los derechos a la vida, la libertad y la integridad cometidas contra sindicalistas en Colombia, llegando a la conclusión de que, a menudo las organizaciones sindicales colombianas han sido estigmatizadas, perseguidas, y miles de sus integrantes han sido asesinados/as. Las víctimas de la violencia antisindical han sido sindicalistas, hombres y mujeres dirigentes como también los afiliados/as y activistas, en consonancia con las definiciones doctrinarias de la Comisión de Expertos y del Comité de libertad sindical, ambos de la Oficina Internacional del Trabajo, así como con la Declaración de Naciones Unidas sobre Defensores de Derechos Humanos (1998).

De los elementos que reseñamos en este texto se puede inferir que las acciones de aniquilamiento al movimiento sindical se han cometido ante la mirada impasible del Estado o, en algunos casos por acción directa de agentes estatales, de donde se puede afirmar que el Estado Colombiano es responsable por acción y por omisión.

La violencia antisindical en Colombia una práctica histórica, sistemática y selectiva

Según el seguimiento realizado por la ENS, desde el 1 de enero de 1973 hasta el 31 de diciembre de  2020, se han registrado al menos, 15.317 violaciones a la vida, libertad e integridad cometidas contra sindicalistas. Entre éstas, 3.277 homicidios, 428 atentados contra la vida, 253 desapariciones forzadas, 7.541 amenazas de muerte y 1.952 desplazamientos forzados. Otra característica que reviste particular gravedad, está relacionada con el perfil de las víctimas, de los sindicalistas quienes han perdido su vida, 2.941 son hombres, 336  son mujeres y 955 son dirigentes sindicales. Mientras que, el panorama general de violencia antisindical muestra que del total de hechos registrados, 11.916 fueron contra hombres, 3.401 fueron contra mujeres, y en el 42,44% de los casos las víctimas se desempeñaban como dirigentes sindicales. Adicionalmente, se han documentado más de 280 violaciones a sindicatos como colectivo. Si bien estos datos nos acercan a la dimensión de la violencia antisindical en Colombia, de ninguna manera debe entenderse que la tragedia vivida por el sindicalismo colombiano se reduce a cifras, pues tras estos miles de casos quedaron graves afectaciones humanas, familiares, organizativas, a los derechos y a la democracia. De manera diferencial las mujeres directivas, activistas y afiliadas de base y las mujeres familiares de las víctimas también han sido afectadas.

Dinámica territorial y sectorial. Las regiones y los sindicatos más afectados

Según Sinderh, entre 1973 y 2020, en 9 departamentos y el Distrito Capital se concentran el 81,0% del total de los casos registrados, y el 76,0% de los homicidios de sindicalistas, estos son: Antioquia, Valle, Santander, Cesar, Bogotá, Cauca, Arauca, Bolívar, Atlántico y Caldas. Asimismo, esta focalización por sectores económicos se relaciona directamente con los patrones identificados según los sindicatos que han sido más perseguidos. Según sinderh, en el periodo abordado, son más de 500 las organizaciones sindicales que han sido objeto de violaciones a la vida, la libertad y la integridad cometidas contra sus integrantes, y de esas, al menos 346 han visto morir asesinado/a uno/a de sus integrantes. En 20 organizaciones sindicales se agrupa más del 80;0% del total de violaciones a la vida, libertad e integridad que han sido documentadas en Sinderh. Estas son Sintrainagro, USO, CUT, Anthoc, Sinaltrainal, Sintraunicol, Sintraofan, Sintraemcali, Sintraelecol, Sintraproaceites, Sintramienergetica, USTC, Sintramunicipio, Asonal Judicial, Sintraemsdes, Sutimac, Sintragrícolas y Aspu. En ningún caso, debe asumirse que los sindicatos no mencionados no sufrieron vulneraciones graves con ocasión de la violencia.

Presuntos responsables de la violencia antisindical

 Según la información disponible en Sinderh, se identifica que entre los años 1973 y 2020, más de nueve mil casos representados en el 62,11% corresponden a aquellos en los cuales no se identifica un presunto responsable del hecho, lo cual refuerza el patrón de impunidad que encubre los crímenes cometidos contra sindicalistas. Por otro lado, de los 5.679 casos en los cuales se tiene información de un presunto responsable, los paramilitares son los principales victimarios en el 68,00% de este subtotal de registros; los organismos estatales (ejército y policía) ocupan el segundo lugar con el 19,96%, seguidos de grupos guerrilleros con el 8,20%, la delincuencia común con el 1,9% y el empleador con el 1,83% de este tipo de casos.

Violencia antisindical cometida por el paramilitarismo. Relación entre paramilitares y Estado

En síntesis, de los casos que se tiene algún indicio, seis de cada diez fueron cometidos presuntamente por grupos paramilitares y en dos de cada diez se estima que hubo participación de la fuerza pública. Incluso se identifica un patrón en casos de violencia contra sindicalistas cometidos en el contexto de la relación por acción u omisión de entre el Estado y los paramilitares; a juzgar por los casos documentados estas alianzas han sido sistemáticas en la violencia vivida por los sindicatos como Anthoc, Sintraclínicas, Sintraofan, Sintradepartamento, Sintrasema, Astdemp, Sintramunicipio, Sindiba, Sintraelecol, Sintraemsdes, Sintraemcali, Sintraunicol, Fecode y Fensuagro. Así como los hechos de violencia en los cuales se identifica el accionar conjunto del Departamento Administrativo de Seguridad –DAS- y los paramilitares. En ocasiones hasta han sido investigados empleadores y empresas, y sus nexos con grupos paramilitares, como lo ejemplifican los casos de la empresa multinacional Drummond, la Nestlé, la Chiquita Brands. Incluso los informes y testimonios entregados por el movimiento sindical ante instancias como la Comisión de la Verdad y la Jurisdicción Especial para la Paz buscan aportar al esclarecimiento histórico, verdad judicial y justicia frente a este tipo de crímenes.

En este entramado es fundamental advertir la responsabilidad del poder ejecutivo y del poder judicial. El poder ejecutivo en cuanto a las acciones en las que se han visto involucrados organismos estatales: la fuerza pública, servicios de inteligencia y funcionarios públicos. Y en relación con el poder judicial, la falta de interés y voluntad política de la Fiscalía General de la Nación – FGN- para construir una metodología de investigación de la violencia antisindical con enfoque de crimen de sistema, lo cual perpetúa el alto índice de impunidad. Adicionalmente, esto se relaciona con la falta de acceso a la justicia por parte de sindicalistas, lo cual se evidencia con la escasa efectividad del artículo 200 del Código Penal tanto por omisión de la FGN, como por la falta de interés de los jueces penales en darle aplicación efectiva. En general, frente a delitos relacionados con graves violaciones a los derechos humanos se tenía que la impunidad en casos de sindicalistas supera el 90,0% del total de casos documentados (Colorado y Muñoz, 2016).

Dinámica temporal: acercamiento preliminar a una periodización

Es fundamental precisar que, por la naturaleza heterogénea, multicausal y contextual de la violencia antisindical, su comprensión no se acota en una mera línea explicativa de periodización. Sin embargo, se propone la siguiente aproximación cronológica que permite identificar algunas dinámicas temporales en seis sub periodos, así:

En el primer periodo denominado Discursos y escenarios que suscitan la violencia, que va desde el año 1973 hasta el año 1984, se identifica un auge significativo, principalmente frente a los allanamientos ilegales, las detenciones arbitrarias y las amenazas.

Posteriormente, entre 1985 y 1994, el periodo denominado Sembrar el terror: Irrupción del exterminio sindical, es caracterizado por el exterminio de sindicalistas, gran parte de ellos dirigentes y líderes/as sindicales, como una estrategia orientada a instaurar el terror en el conjunto de las trabajadoras y los trabajadores organizados, así como en las comunidades y en los territorios donde los sindicatos victimizados tenían asiento.

Entre los años 1995 y 2004 se ubica el periodo denominado Proliferación de la violencia: diversificación y expansión, la violencia letal se mantiene, incluso se incrementa y el movimiento sindical vive la década de mayor pérdida de vidas humanas en su historia reciente. Durante este decenio los casos documentados son cinco veces mayores en comparación con la década anterior.

Entre los años 2005 y 2014, en el periodo denominado Giros estratégicos de la violencia: prevalece la intimidación, se identifica un cambio en las prácticas y las estrategias por parte de los victimarios, se reducen los homicidios de sindicalistas, aunque persisten otras formas de victimización sindical. Podría decirse que, en parte esto es un logro del sindicalismo a través de la labor de denuncia, y el apoyo de la comunidad nacional e internacional defensora de derechos humanos y laborales.

En la coyuntura reciente, entre los años 2015 y 2020, denominada Expresiones reguladas de la violencia antisindical se identifican factores contextuales como: i) la tendencia decreciente en el registro de casos; ii) la violencia antisindical focalizada en activistas y dirigentes sindicales; iii) la reactivación de la violencia antisindical en el sector rural, iv) la relación entre la violencia antisindical y la persecución a personas defensoras de derechos humanos, líderes/as sociales.

Acercamiento a contextos explicativos y lógicas de la violencia antisindical

Partiendo de la revisión del panorama expuesto anteriormente, la violencia antisindical se define como; “El conjunto de prácticas y actos que lesionan la vida, la integridad personal y la libertad de los y las sindicalistas y que, mediante coacción y uso de la fuerza, ocasionan el exterminio de las organizaciones sindicales, su inmovilización, cooptación y/o su exclusión. En otras palabras, la violencia antisindical, cuyo carácter y naturaleza fundamental es de tipo político, se entiende como el conjunto de los actos que buscan, a partir de la elección de las víctimas, someter, reducir, asimilar y cooptar el sujeto y la acción sindical a partir de la destrucción violenta, el daño emocional o el exterminio físico”.

Asimismo, se ha avanzado en la identificación de lógicas, modalidades, hipótesis y contextos que explican la relación entre roles sindicales y la violencia antisindical expresada como:

  • Consecuencia del rol sociopolítico sindical.
  • Instrumento de regulación y control político de las movilizaciones y protestas sindicales.
  • Consecuencia de la lucha por el control territorial
  • Instrumento que utiliza la retórica contrainsurgente como instrumento de cooptación y eliminación de liderazgos sindicales.
  • Como instrumento de regulación del conflicto laboral.
  • Violencia de carácter estatal. Utilización del Departamento Administrativo de Seguridad – DAS.
  • Instrumento de “corrección” Ideológica utilizada principalmente por grupos guerrilleros.
  • Violencia que utiliza escenarios de delincuencia común como distractores del contenido político de la acción.
  • Consecuencia de la implementación del modelo neoliberal
  • Instrumento que favorece la acumulación de la tierra
  • Instrumento para desestructurar procesos organizativos

A modo de recomendación

Teniendo en consideración que la violencia antisindical tiene unas dinámicas y características propias, es necesario precisar que, su superación requiere esfuerzos/medidas que van más allá de la finalización del conflicto armado y la implementación de un programa de protección. Una política para transformar esta realidad tendría que apuntar al desmonte la cultura antisindical que legitima la violencia; avanzar en el esclarecimiento y reconocimiento de la violencia antisindical como una condición necesaria para la no repetición; superar los altos índices de impunidad que limitan el acceso a la verdad y a la justicia por parte de las víctimas. Así como promover reflexiones en torno a la necesidad, la legitimidad y la importancia del libre ejercicio de la actividad sindical como una condición fundamental para el fortalecimiento de la democracia y la construcción de la paz.

Tomado de: Escuela Nacional Sindical ENS

DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS DE LA MUJER

DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS DE LA MUJER

“No solo es la guerra lo que empuja a miles de mujeres de todo el mundo a huir de sus hogares. Son los 125 millones de casos de mutilación genital femenina registrados por la OMS en 29 países de todo el mundo, son los 15 millones de niñas menores de 18 años que cada año se ven forzadas a contraer matrimonio, son los 150 millones de niñas en el mundo que han sufrido algún tipo de violencia sexual, son los atentados contra adolescentes que solo quieren estudiar, son los ataques con ácido a mujeres por el mero hecho de serlo”. 

Ulrike Lunacek

RENTA BÁSICA, CUARENTENA Y VACUNA, LAS PETICIONES DE ORGANIZACIONES SOCIALES Y PERSONALIDADES

RENTA BÁSICA, CUARENTENA Y VACUNA, LAS PETICIONES DE ORGANIZACIONES SOCIALES Y PERSONALIDADES

230 organizaciones, redes sociales y políticas y más de 600 personas firmaron una carta dirigida al Gobierno Nacional y al Congreso. La comunicación se da en el marco de la segunda ola de la pandemia que exige medidas urgentes para enfrentar el Covid-19.

La carta contiene tres puntos que para las organizaciones y personalidades son importantes: Renta básica para sobrevivir, cuarentena para prevenir y vacunas ya para no morir. Dice que ni el Gobierno Nacional ni el Congreso han adoptado la renta básica que garantice un salario mínimo para los más desprotegidos. Además, aseguran que son fundamentales las medidas de restricción de la movilidad y sobre la vacuna piden claridad y que el Gobierno Nacional garantice el acceso a la misma.

Comunicado completo de las organizaciones y personalidades

Colombia, 19 de enero de 2021

 Ante la segunda ola de la pandemia se necesitan medidas eficaces e integrales para enfrentar la pandemia, prevenir su expansión y sobrellevar la crisis de salud, social y económica que vive el país. Es por esto que 230 organizaciones y redes sociales, políticas y académicas y 600 personalidades del país abajo firmantes exigimos al Gobierno Nacional y al Congreso de la República las siguientes medidas para ser aplicadas en el menor tiempo posible: 

  1. Renta Básica para sobrevivir – Mientras que algunos países en el mundo adoptaron medidas sociales para mitigar los efectos de la pandemia entre el segundo y tercer mes, en Colombia han pasado más de 10 meses y ni el Gobierno Nacional ni el Congreso de la República han aprobado una Renta Básica de emergencia. La Renta Básica es una medida que protege la salud, inyecta recursos a una economía en caída libre y devuelve derechos básicos a 9 millones de hogares vulnerables, golpeados por el empobrecimiento, el desempleo y el endeudamiento, todo esto profundizado por la crisis generada en el marco de la pandemia. Un salario mínimo mensual como Renta Básica es una medida urgente, necesaria y viable económicamente, para no morir de hambre en la cuarentena. 
  1. Cuarentena para prevenir – El aumento de muertes por Covid-19, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) sin disponibilidad, la falta de dotación y salarios del personal de salud y la especulación con el abastecimiento de medicamentos básicos, son evidencias del no aprovechamiento de los meses pasados para fortalecer adecuadamente el sistema de salud, por lo que está al borde del colapso. Para disminuir la presión sobre el sistema hospitalario es fundamental romper la cadena de transmisión, aumentando el número de pruebas realizadas, haciendo cercos epidemiológicos efectivos y quedarse en casa, por lo que vemos necesario que el Gobierno Nacional y los gobiernos locales mantengan las medidas que restringen la movilidad de colombianos y colombianas en todo el país. Estas medidas deben ser promovidas respetando a cabalidad los derechos humanos en todo el territorio nacional y sin que esto represente la militarización de la vida. Asimismo, pedimos condiciones laborales y de contratación digna, para garantizar la asistencia sanitaria efectiva, lo que implica salarios justos y equipos de bioseguridad para el personal de salud. 
  1. Vacuna ya para no morir– Por las redes sociales, medios de comunicación masivos y canales institucionales circula todo tipo de información sobre la vacuna que ha generado confusión sobre el conjunto de la población colombiana. Nos sorprende y preocupa cómo en varios países de la región el proceso de vacunación ya inició hace varias semanas mientras en Colombia no existe claridad sobre los contratos, no hay transparencia sobre el proceso, no hay una fecha de vacunación y tampoco un sistema que garantice la equidad en el acceso a la misma. Es necesario también conocer la estrategia de distribución dentro de país sin que se discrimine a las comunidades rurales o en pobreza. Por lo anterior, se hace URGENTE que el Gobierno nacional garantice el acceso inmediato, equitativo y transparente a la vacuna.

 TOMADO DE: Escuela Nacional Sindical ENS